Ingeniería Civil Oceánica obtiene cinco años de acreditación

*Por primera vez la carrera logra una certificación tan alta.

Cinco años de acreditación obtuvo la carrera de Ingeniería Civil Oceánica de la Universidad de Valparaíso, información que fue recientemente comunicada por el Consejo del Área de Tecnología de la agencia AcreditaAcción. Esta es la segunda vez que la carrera se acredita, luego de haber obtenido tres años en su primer proceso.

Al respecto, Sergio Bidart, director de Ingeniería Civil Oceánica, señala que “nos sentimos sumamente conformes con lo que hemos hecho; nos da un incentivo para seguir desarrollando una labor en una Escuela que permite que el trabajo se traduzca en un bien, porque estamos formando alumnos, futuros profesionales, y tenemos la certeza de que son los adecuados para la sociedad. Es una satisfacción importante para un profesor sentir que su trabajo no sólo es enseñar, sino además contribuir al desarrollo del país”.

Sobre el proceso, Bidart asegura que “en el anterior teníamos algunas deficiencias en investigación, retención e infraestructura. Desarrollamos un nuevo plan de estudios, donde consideramos una malla curricular que permitiera al alumno ir mejorando su base desde el ingreso. Teníamos pérdida de alumnos en las ciencias básicas en los primeros años, pero en la nueva malla buscamos la forma en que pudieran aprender matemáticas de forma más amistosa”.

“En investigación nos propusimos un plan muy ambicioso de publicar en revistas indexadas y que los profesores obtuvieran doctorados. Había participación en congresos internacionales y teníamos varios proyectos de Innova Corfo y Fondecyt. Mientras, en infraestructura aprovechamos la sinergia que ofrece la Facultad de Ingeniería”, explica.

Bidart agrega que “en cuanto al control de aprendizaje de los alumnos, desarrollamos un sistema distinto de organización, donde formamos un comité curricular y de calidad para observar conductas de entrada y salida de cada asignatura. Además hicimos una metodología para corregir los programas y seguimiento de aprendizaje”.

Perfil de egreso

El director de la Escuela asegura que durante el proceso se replantearon “el perfil de egreso; nos juntamos con empleadores y con exalumnos titulados, para tener la información sobre cuáles son las competencias que el mercado requiere, en qué estábamos fallando, qué queríamos reforzar, y así fuimos configurando esta nueva concepción cuyos frutos fueron reconocidos en esta acreditación”.

“Siendo una carrera nueva y ésta su segunda acreditación, mostramos un programa de estudio y un sistema de aprendizaje de calidad que se posiciona dentro de las mejores Escuelas del país. Somos la más alta en nivel de acreditación en la Facultad de Ingeniería hasta el momento y estamos en la línea superior de las Escuelas acreditadas en la Universidad”, añade.

Bidart explica que “salir a buscar trabajo de la única carrera en Chile y tener una acreditación de cinco años es significativo para un empleador, hay un respaldo; incluso para un alumno ponerlo en su currículum es importante, y también para alguien que lleva tiempo trabajando afuera: el hecho que su Escuela ha mejorado permite aumentar su valor. Para los alumnos que quieren ingresar hay algo tangible sobre el perfil de la Escuela en cuanto a la inversión de esfuerzo y tiempo, lo que se enseña es acorde a lo que el país necesita y existe seriedad en los procesos de aprendizaje en un modelo educativo”.

Talentos y metas

Consultado por las razones que llevaron a obtener los cinco años, Bidart asegura que “como equipo tenemos distintos talentos y logramos hacer un plan para asignarlos a diversas metas y objetivos. No había claridad en las líneas de investigación, ni menos una dedicación a investigar, las definimos en nuestro plan de desarrollo, lo mismo en el área curricular. Un grupo talentoso puede lograr cualquier objetivo, hemos aprendido a trabajar en equipo, a ser autocríticos y cumplir metas, hicimos un plan de desarrollo, una carta Gantt y un sistema de control”.

“Trabajamos en innovación curricular, preparamos un plan de investigación y de vinculación con el medio. En lo principal, que es la formación de futuros profesionales, logramos incluir a varios de nuestros alumnos en trabajos de investigación, lo cual los motivó a trabajar en equipo, con la lógica de transferencia de conocimiento no sólo en hora de clases”, indica.

Competencias blandas

“Esperamos que nuestros ingenieros no sólo sean competentes en ciencia y tecnología, sino que además tengan competencias blandas. Cuando hicimos la nueva malla curricular escribimos todas las competencias que esperábamos pudieran tener, transversales y puntuales. Ese enfoque logró el salto, los pares evaluadores pudieron constatar este sistema de trabajo en equipo distinto”, explica.

Bidart añade que “muchos de nuestros alumnos encuentran trabajo en un promedio de cinco meses, porque en las prácticas profesionales nos dimos cuenta que gran parte de los atributos que veían los empleadores eran las competencias blandas. En nuestra cultura organizacional se señala que con voluntad, conocimiento y compromiso se puede lograr cualquier tarea; nosotros les enseñamos conocimiento, pero lo otro debe ser parte de su formación como ingeniero integral”.

En cuanto a los desafíos que significan los cinco años de acreditación, Bidart es enfático en señalar que “para la próxima acreditación deberíamos sacar seis o siete años, menos de eso sería un fracaso”.